La primera parte de este apartado, destinada al análisis del centro, es cuestión relevante de cualquier informe de prácticum. Todo el claustro de profesores sumado a todo el personal que colabora en la vida diaria del centro, hace lo posible para guardar y preservar el bienestar de los alumnos, así como fomentar el mejor de los aprendizajes. Partiendo de esa premisa, cada equipo de coordinación y tutores, hace lo posible para que, en los niveles de la etapa de educación primaria, se cumplan los objetivos propuestos. Debo decir que el análisis de esas características del centro en general, son satisfactorias ya que, dicho en palabras de varios profesores, “el centro es tranquilo, todo funciona como es debido y el alumnado, por norma general, es bastante bueno”.
Centrándome más en el análisis de nivel, comentaré algunos aspectos del 1º curso de educación primaria. Como he comprobado y después me lo han afirmado, la formación de los tres grupos del primer curso de esta etapa se basa en las relaciones que ya han establecido durante la etapa de infantil y, por tanto, intentan mantener las clases con los mismos alumnos.
En lo que a aprendizajes se refiere, cada docente utiliza una serie de refuerzos y castigos para desarrollar los aprendizajes en los alumnos. Así, he visto como una profesora reconoce a algunos alumnos delante de toda la clase mientras que otra generaliza más cuando la clase es capaz de consolidar algún aprendizaje.
Por el contrario, sí debo decir que las metodologías de los tres docentes del primer nivel suelen seguir una metodología parecida ya que el libro utilizado es el mismo. A su vez, me gustaría destacar el papel que protagoniza el libro de texto usado en este nivel en el centro ya que es un libro globalizado. Con lo anterior, he descubierto que se usa un mismo libro para varias asignaturas como matemáticas o lengua castellana con unidades didácticas integradas que no sabía que se utilizaba.
En lo relacionado con el análisis y reflexión desde el aula, me gustaría destacar las diferencias de las prácticas docentes en el aula a medida que se avanza en niveles. He podido comprobar como el lenguaje, las propias actividades, iniciativas o formas de explicar y presentar ejercicios y sesiones progresan en complejidad y dificultad en función de las características del nivel y curso.
Al verme sumido en varias sesiones y clases de los diferentes niveles de la etapa de educación primaria, he gozado de la variedad y diversidad que proporcionan las características evolutivas de los alumnos en función de la edad y madurez.
Así, los aprendizajes, como era de esperar, se consolidan de formas diferentes, pero más significativa en los niveles más superiores de esta etapa.
Por su parte, las condiciones ambientales de cada aula sumado a los refuerzos y castigos para consolidar los aprendizajes cambian, no solo de nivel en nivel, sino de aula a aula. Esto quiere decir que cada aula es una especie de universo donde el docente es quién dirige y establece las condiciones para alcanzar los objetivos previamente marcados.
En relación con las manifestaciones de los alumnos que desprenden aspectos como cognición, sociabilidad etc. dentro del aula se observan un sinfín de estas manifestaciones. Algunas de estas manifestaciones surgen de forma espontánea en el día a día de los alumnos y otras, en cambio, he tenido que indagar o hacerlas emerger en algún momento.
Por su parte, destaco la presencia cada vez más común de metodologías activas que implican al alumno desde el plano cognitivo. Es decir, he ido observando cómo, por ejemplo, el descubrimiento guiado ha ido ganando terreno a otros estilos más tradicionales como el mando directo.
Dentro de la vida diaria del docente que he podido disfrutar durante el periodo de este prácticum II, he tenido muchas anécdotas o situaciones que merecen ser expuestas y descritas. Algunas de esas anécdotas fueron sorprendentes y bonitas para mí mientras que otras no lo fueron tanto.
Algunas de las anécdotas satisfactorias y qué más he aprendido han sido en las excursiones a las que he podido asistir como la que hicimos a Toledo a visitar el circo romano y la senda ecológica del río Tajo junto con el campus de Toledo de la Universidad de Castilla- La Mancha. Esta excursión se realizó con los cursos de 5º y 6º.
En una de las numerosas charlas con el tutor, le comenté si era normal que a alguien “ajeno” lo recibieran los alumnos (los primeros días) como me recibían a mí. Él me dijo que no, que la verdad era que yo empatizaba muy bien con ellos y les ayudaba en cualquier actividad o ejercicio y por eso estaban cómodos conmigo desde el primer momento.
En otra ocasión, hablando con el tutor sobre el comportamiento de un alumno de 6º curso, comencé a preguntar por si el alumno en cuestión tenía algún trastorno o problema a lo que él me respondía que sí pero que, por desgracia, lo que más temían de ese alumno desde el claustro de profesores era que los compañeros lo rechazaran y discriminaran por ese hecho.
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