De forma introductoria, lo primero que he de comentar, es que el periodo de prácticum II es una herramienta fundamental de los estudiantes de este grado ya que tienes la posibilidad de adentrarte en el seno de un centro escolar. De esta forma, y siempre hablando desde mi reflexión, considero que el desarrollo de este periodo de prácticas es intenso y merece ser disfrutado y aprovechado de la mejor forma posible.
Como es lógico y, pienso que en cualquier ámbito de la vida sucede, durante este tiempo he tenido momentos buenos, regulares y algunos no tan buenos... Pero, sin duda alguna, considero estas seis semanas como las mejores semanas desde que empecé a estudiar, no solo desde el comienzo del grado, también desde que tengo uso de razón de mi vida académica.
En mi debe, por “exponer” algo negativo de esta vivencia única, diría que me hubiera gustado comenzar el periodo de prácticas con menos nerviosismo y temor por la incertidumbre de no saber qué encontrarme y si iba a ser capaz de sobrellevar el día a día de un docente pese a tener la experiencia del pasado prácticum I.
Además, reconozco que me he encontrado muy a gusto durante todo el periodo ya que me he sentido muy útil desarrollando la labor que quiero realizar en el futuro. Por lo tanto, puedo decir que he visto en mí muchos aspectos positivos. A pesar de estar orgulloso de mi trabajo durante este periodo, he de reconocer que soy consciente de algunos aspectos que tengo que mejorar para poder llegar a ejercer esta profesión.
Dentro del profundo análisis sobre lo que he aprendido, esta vez considero que los aprendizajes y experiencias suponen una mayor importancia respecto a lo vivido durante el periodo de las primeras prácticas. Dicho esto, la mayor participación durante las clases y sesiones desde el primer día, la confianza depositada en mí, el trato con los alumnos y tutor o la mayor autonomía dentro del aula hacen que el aprendizaje en este periodo haya sido más importante.
Además, considero verdaderamente importante la ayuda que he aportado al tutor del centro de prácticas en algunas de las sesiones y su planificación. Recuerdo una ocasión, por mostrar como ejemplo, en la que él me preguntó cómo podríamos estructurar una sesión para hacerla más dinámica y entretenida. Al final, tras debatir sobre cómo desarrollar la sesión, seguimos el guion que yo propuse.
Por otro lado, tras reflexionar, analizar y pensar en mi estancia en el colegio donde yo mismo estudié me quedo simplemente con una premisa o resultado de todo este tiempo. Esta conclusión es la enorme satisfacción que he sentido día tras día ejerciendo como docente, colaborando y ayudando a los profesores en sus rutinas diarias, hablando y cooperando con el tutor para facilitarle sus clases y sesiones durante mi periodo de prácticas, facilitando la organización de los alumnos en las excursiones en las que he estado, vigilando en los recreos como un profesor más y por último, y a la vez más significativo para mí, enseñando a los alumnos conocimientos, participando en sus aprendizajes, colaborando para mejorar su desarrollo personal y su cognición y disfrutando de cada uno de los alumnos con los que he podido interactuar.
Antes de finalizar, debo recordar que mi implicación con el centro escolar, así como con los alumnos la considero inmejorable ya que me he volcado firmemente para poder aprovechar el mayor tiempo posible y así aprender de forma más intensa. También quiero destacar la gran conexión que tenido con ambos tutores al afrontar este periodo de prácticas y que pienso que se refleja en la elaboración de este informe de prácticas.
En último término, simplemente destacar que me he sentido muy querido y ayudado por la mayoría de los profesores del claustro y del equipo de
dirección. Pero, si cabe aún más, la mejor ayuda que he podido tener ha llegado de personas que no superan los 12 años de edad y que son un colectivo tremendamente inteligente, cariñoso y agradecido.
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